Otra vez en Los Ancares (4 y 5 de junio de 2016)

Aprovechando que tenía que visitar a un cliente en el Barco de Valdeorras, metí en la maleta de la moto una muda y un neceser por si me apetecía quedarme por esos mundos de Dios. Me gusta improvisar sobre la marcha… y no me va mal este sistema.

Una vez despachado con el cliente (y amigo) nos dimos una vuelta juntos por la parte antigua del pueblo, la cual yo desconocía. Si el sábado por la mañana alguien me hubiera preguntado mi opinión sobre el Barco de Valdeorras no le diría que es un lugar bonito, pero por la tarde hubiera dado una opinión bien distinta. Acostumbrado a pasar siempre por la carretera principal me había perdido la zona vieja y, realmente, es muy acogedora.

Si clickeais en las fotos, éstas se agrandan en una nueva ventana.

01 El Barco (2)Calles estrechas en las que se nota mucha pulcritud y mimo en el cuidado de las casas.

 

01 El Barco (3)Los balcones engalanados como si fueran patios cordobeses.

 

01 El Barco (4)El caudaloso Sil divide al pueblo en dos partes… como el Danubio a Budapest.

La principal riqueza de esta comarca es la extracción de pizarra. Con muy buen criterio, todos los edificios tienen que llevar obligadamente techos de pizarra.

 

01 El Barco (1)Lo que ya no resulta muy frecuente es ver los cauces de los ríos de pizarra.

Una vez llegado a este punto, ya me di cuenta que no me apetecía volver a casa, por lo que proseguí unos pocos kilómetros más y me salí de la Comunidad. La siguiente parada ya fue en la provincia de León, concretamente en Cacabelos.

Uno de sus más famosos edificios es el Palacio de Canedo, gran casa solariega del siglo XVIII y hoy reconvertida en un precioso complejo hotelero por el famoso restaurador Prada a tope.

 

02 Palacio de Canedo (2)Hotel, restaurante, cafetería, tienda, viñedos… y hasta un tren ‘chuchú’ para hacer una visita guiada por sus instalaciones.

 

02 Palacio de Canedo (3)Decoración del interior de la tienda.

 

02 Palacio de Canedo (1)Cafetería. Nada que envidiar a cualquier Parador de turismo.

El lugar incita a perder el tiempo en él, pero debía seguir la ruta. Llegado a este punto ya había decidido hacia donde ir. La Sierra de Ancares siempre resulta atractiva y nunca decepciona. La subida a Puerto Ancares desde la provincia castellana es ideal para quitarle los pelillos a los flancos de los neumáticos.

 

03 Puerto Ancares (2)Es una tontada, pero siempre que paso por este cartel me entra la risa floja y le saco una foto.

 

03 Puerto Ancares (5)Cuando corono una empinada cima siempre me acuerdo de los ciclistas.

 

03 Puerto Ancares (1)Mires hacia donde mires, sólo ves montañas.

 

03 Puerto Ancares (3)No sé si las montañas son altas o el cielo está bajo, pero aquí ambos se tocan.

 

03 Puerto Ancares (4)El paisaje incita a la contemplación. Si fuera un monje budista no necesitaría irme al Tibet.

 

04 Piornedo (1)Este es el pueblo más representativo de las montañas de Ancares. Ya corresponde a Galicia.

 

04 Piornedo (5)Pallozas típicas de esta zona. No hace tanto tiempo que pasaron de viviendas a museos. Un par de décadas atrás, la gente de este pueblo todavía convivía con el ganado en estas chozas. Los “teitos” son de paja y permiten la salida del humo pero no dejan entrar el agua de la lluvia. Una especie de ancestral Gore tex.

 

04 Piornedo (2)

04 Piornedo (3)Los hórreos también son un elemento importante en la fisonomía de esta aldea.

 

04 Piornedo (4)Estrechas callejuelas.

 

04 Piornedo (9)Rústicas iglesias.

 

04 Piornedo (8)Y artesanales fuentes.

 

04 Piornedo (11)

04 Piornedo (12)

 

04 Piornedo (15)Aunque la puesta de sol es hipnotizante, es un aviso de que hay que buscar cobijo.

 

El único hotel del pueblo se llama Hotel Piornedo y es un sitio muy acogedor. Totalmente recomendable.

05 Hotel Piornedo (10)Relajante sala de lectura con multitud de revistas y libros para pasar los atardeceres.

 

05 Hotel Piornedo (8)Ver morir el día en esta gran pantalla y cómodamente sentado es una de las mejores películas que puedas ver.

 

05 Hotel Piornedo (9)El alumbrado hacia las habitaciones lo proporcionan unos fantasmagóricos candelabros. Este hotel está plagado de pequeños detalles que convierten la estancia en algo más que un lugar para dormir.

 

 

05 Hotel Piornedo (3)Cada habitación tiene el nombre de un pico de alguna montaña de la zona. A mí me tocó la habitación de James Bond.

 

 

 

Cené como un señor, dormí como un rey y desayuné como un guerrero. Pero había que dejar libre la habitación. Cargué las alforjas de la moto con parsimonia, pues daba pereza alejarse del lugar.

 

DSC03745Pero enseguida vuelves a soñar con la realidad que te rodea. Las carreteras parecen las curvas de nivel de un mapa topográfico.

 

DSC03776Estás a tanta altura y tan aislado que, inconscientemente, te sientes superior, incluso algo divino.

 

 

DSC03755Las fuentes y riachuelos abundan por todas las esquinas de estos bosques encantados.

 

DSC03757Y cada fuente tiene su hechizo.

 

DSC03787Un albergue en obras me presenta a Don Quijote y Sancho Panza fabricados con multitud de tornillos.

 

 

DSC03789Algunas veces la moto me pregunta si vamos por una carretera en mal estado o por un camino en buenas condiciones. Yo también tengo mis dudas pero ambos vamos muy a gusto.

 

DSC03798Ella, agazapada tras un montículo y yo con el dedo en el disparador de la cámara, esperamos pacientemente por si veíamos algún animal digno de un documental de Félix Rodríguez de la Fuente.

 

DSC03796Sólo unos cervatillos conseguimos ver a muy larga distancia. Hubo que hacer uso de un potente zoom.

 

Tras muchas horas recreándome con la naturaleza del lugar, decido que ya es hora de ir acercándome a casa. La vuelta la hago por Samos (Lugo), y me detengo para visitar el interior de su famoso monasterio.

DSC03803Tan importante, tan bonito, tan interesante… y yo siempre pasando de largo.

 

DSC03804Fachada barroca de la iglesia. Este lugar existe desde el siglo VI, por supuesto con multitud de reformas y ampliaciones hasta llegar a lo que es hoy en día.

 

DSC03813Tuvo su apogeo en el siglo XVIII cuando en él se hospedaban miles de peregrinos camino de Santiago.

 

DSC03814En aquella época, el Camino de Santiago se hacía con mucha devoción y fe, al contrario de hoy en día en que una gran mayoría lo realiza como una ruta de senderismo o por un reto personal de resistencia física.

 

DSC03827Ante tanto peregrino, este lugar estaba atendido por cientos de monjes que daban cobijo y alimentación. También era hospital y poseía una importante biblioteca. Con la desamortización de Mendizabal muchos manuscritos se perdieron o se quemaron.

 

Hasta mediados del siglo XX, los monjes fabricaban un famoso licor llamado Pax. En 1951 el alambique explotó y derribó todo el monasterio. La explosión debió ser tremenda, pues hay fotos expuestas en los muros interiores de cómo quedó. Apenas cuatro paredes permanecieron en pie. Afortunadamente ha sido reconstruido tal como era antes del accidente.

 

DSC03824A raíz de esa reconstrucción, se encargó el decorado de las paredes del interior a los pintores que hacían los pasquines en los grandes cines para anunciar las películas.

 

DSC03819No serán de gran valor pictórico, pero son muy realistas. A mí me gustaron. Algunos rostros son de famosos actores de Hollywood.

 

DSC03821

DSC03822

 

DSC03826

DSC03825Se parecen más a unos grafittis que a arte monacal.

 

DSC03838La iglesia actual es de estilo neoclásico y fue construida entre 1734 y 1748. Púlpitos muy trabajados con unos curiosos atriles y bajo unos recargados tornavoces.

 

DSC03834Visitas guiadas por un módico precio de 3 €. Este fue el excelente guía que nos acompañó. Muy bueno.

 

DSC03806Y a la salida me encuentro a un motero italiano que está recorriendo España con una Vespa. Curiosas las alforjas.

 

Y con este empacho de montañas y arte, enfilo ya para casa. Me quedan 180 kms (un pasiño de can, como se suele decir por Lugo) y yo a dormir en mi cama y ella en su garaje. Fueron solamente 600 kms, pero muy lentos, de primera y segunda velocidad. La belleza del paisaje incitaba a ir despacio.

 

 

Y para rematar, un vídeo:

 

 

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3 pensamientos en “Otra vez en Los Ancares (4 y 5 de junio de 2016)

    • Pues no mucho, Maicro. Salgo a la aventura sin mucho rumbo fijo. Sólo sé a sitios a los que no iría. Por ejemplo, me aburren las ciudades y cuanto mayores son, más me alejo de ellas. Y después utilizo otro método (lo digo medio en broma pero hay algo de cierto en ello), cuando llego a una bifurcación o cruce de carreteras, cojo la que es más estrecha o la que está en peor estado.

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